Bene Mobiliario de Oficina
Boletín
Informelle Kommunikation
23. Sep. 2009

Se buscan participantes urgente!

La información debe fluir, de lo contrario decae terriblemente la productividad de una empresa. Hasta ahí, nada nuevo. De hecho, está establecida la llamada “comunicación formal”, con reuniones y conferencias planificadas. Pero antes, durante y después, tienen lugar muchas otras cosas importantes.

Ella ya sabía de antemano qué iba a suceder hoy. Tan exacto como la formación casi militar de las botellas de agua mineral sobre la mesa de conferencias, así de predecible fue el resultado de la sesión de la Junta Directiva de hoy. De hecho, la conversación de ayer con M. en el ascensor duró apenas lo que se demora en subir cuatro niveles, no obstante lo cual aportó toda la información de trasfondo esencial.

"Esto es como un bloqueo", así le salió espontáneamente lo que pasó por su cabeza. En pocos minutos, los protagonistas subirían al ring. Habló con toda confianza.


What´s up?


Esto de la comunicación es algo muy interesante. ¿O acaso hay algún otro campo que aúne el objeto de observación con la herramienta de análisis? ¡¡¿¿En el cual usted analice lo que analiza con lo que analiza??!! Perdón. No tendríamos que complicarla tanto. Mejor es que nos ocupemos con un "aspecto parcial" de ello, no importa si se trata de un asunto profesional o personal, ya con eso tenemos suficiente, y no necesitamos filosofar: el muy nombrado "problema de comunicación".

Quedémonos en el rincón de la "comunicación en la empresa": es común oír quejas sobre el exceso de información, sobre la desinformación, y mucho más aún, sobre la escasez de información. De hecho, es un problema que puede terminar hachando las mismas raíces existenciales de una empresa.

No seríamos "comunicadores" hasta la última fibra de nuestro ser, si no insistiésemos en buscar salidas. Lo que la comunicación formal no logra en las empresas, a menudo llega por otros caminos. El intercambio informal y a menudo espontáneo que impregna nuestra rutina, se convierte así en algo digno de mucho respeto también en la vida de la oficina. Así, ya hemos dado un importante paso: la comunicación formal e informal van de la mano. Esta es la base de la moderna gestión del conocimiento.


La comunicación formal, reglada y estructurada


Es así de simple: la comunicación formal define claramente Qué, Quién, Cuándo, Cuánto, Cuál, Cómo, Dónde y Por Qué. Una agenda preestablecida para una reunión, logra orientar hacia resultados. Hay que respetar las jerarquías en el grupo, y apenas queda tiempo para irse de tema. El valor de la comunicación formal es irrenunciable, aun cuando irrite a los librepensadores, pues tiene eso: de manera oficial y vinculante, se toman decisiones y se asignan tareas, todo documentado por escrito. Las posiciones se aclaran, los objetivos se formulan y los compromisos se acuerdan. Aquí se negocia la agenda del día y se proyecta el futuro.


Una puesta en escena en un escenario a medida


Por supuesto que todos saben que es apenas la punta del iceberg. Además de las declaraciones oficiales, tienen lugar intercambios a varios niveles entre los empleados. ¿Quién no ha tenido alguna vez la impresión, por no decir la absoluta certeza, de que un encuentro formal es una mera escenificación bien ensayada? Los discursos y desavenencias quedan estratégicamente puestos a raya, las líneas argumentales llevan a conclusiones tan previsibles como si una mano invisible las guiase. Es rarísimo que afloren verdaderas emociones.

El escenario que requieren los actores son las clásicas salas de conferencias y reuniones. Son las modernas arenas para las sutiles luchas de poder y para las grandes ostentaciones. Además de las decisiones que se toman, las posiciones se muestran, se defienden, se cuestionan y se desafían.


La comunicación informal, el ensayo de la gran puesta en escena


Pero entonces, si se trata de una grandiosa actuación, ¿dónde se escribe el libreto, dónde se realizan los ensayos? En algún lugar entre la puerta y el gozne, en el elevador, en la tisanería o al terminar la jornada y salir de la oficina; el intercambio encuentra su manifestación según otras reglas muy distintas. Las jerarquías adquieren una relevancia marginal, en tanto que las relaciones personales y preferencias individuales, junto con los intereses e inclinaciones, movilizan a las personas a lo largo y ancho de las reparticiones y jerarquías, conformándose así otras agrupaciones.

Y lo más sorprendente, las estructuras informales en una empresa son a menudo tanto más importantes que las formales, aun cuando no sean visibles. Las relaciones interpersonales entre empleados influyen en los procesos de trabajo mucho más intensamente de lo que se suele pensar. Una empresa que funciona no puede renunciar a nada de esto.


Valor agregado en las redes sociales


Nos enfrentamos a un cambio estructural, en plena transición de la era industrial a la sociedad del conocimiento. El saber se ha convertido en el factor de productividad más importante. Pero la información de por sí sola no tiene ningún valor explícito, si el conocimiento no se reticula. La generación de valor surge de la posibilidad de interconectar las informaciones, es ahí donde se genera el valor agregado.

La experiencia demuestra que el saber no se puede utilizar independientemente de su portador; y que conste que esta es una teoría nueva. La persona, en tanto verdadero procesador, es puesta en valor mucho más que antes dentro de su entramado social Su conocimiento, o sea, su potencial de elaborar informaciones, es el resultado de la comunicación y la experiencia.

Para ello, la persona necesita como mínimo dos niveles en los cuales se interactúa en red y la alimentación de información puede realmente producir conocimiento: por un lado, las formas digitales de comunicación que posibiliten la obtención de información sin límites, y por otro lado, los lugares reales de encuentro, adecuados para la comunicación interactiva y la reticulación social del saber.


Actores invitados se buscan


Es por ello que la configuración de zonas de comunicación informal en las oficinas merece mucha mayor atención que nunca antes. Pueden incitar al intercambio y al mismo tiempo descomprimir emocionalmente la creciente densificación de los puestos de trabajo convencionales, hacer sentir a los empleados que valen; en definitiva, lograr que se consideren identificados con la empresa.

Si se logra además que estos lugares se ubiquen estratégicamente, de modo tal que los encuentros sean ineludibles, entonces se habrá dotado a la empresa de la escenografía perfecta para lograr las redes sociales "análogas". Y además, se habrá aprovechado la oportunidad de fungir como director teatral de una pieza así de compleja, en la cual los espectadores tengan al menos una aparición como estrellas invitadas.


Brigitte Schedl-Richter / Nicole Schemerl-Streben